Nota del autor

12 10 2008

Cuando escribo tan solo pretendo un ejercicio literario mediante el cual expresar parte de lo que siento, a veces recurriendo a la exageración o mudándome a un personaje que diga cosas que yo nunca diría.

En el fondo, somos muchos nosotros dentro de un yo, a veces hay que leer entre líneas y hay gente que me puede malinterpretar, como esto puede herir la sensibilidad de gente que me importa, quiero resarcirlo con un texto de Eduardo Galeano:

“La vida, sin nombre, sin memoria, estaba sola. Tenía manos, pero no tenía a quién tocar. Tenía boca, pero no tenía con quién hablar. La vida era una, y siendo una era ninguna.

            Entonces el deseo disparó su arco. Y la flecha del deseo partió la vida al medio, y la vida fue dos.”








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