Que importante es en la vida saber a lo que te enfrentas, conocer quien es tu amigo, tu amor, tu miedo, tu enemigo, tu deseo, lo que esperas, que importante es conocer y sin embargo que engañosos son nuestros sentidos, que en definitiva son los que transmiten a nuestro sistema neuronal, ¿o no?, quizás nos dicen la verdad, ¿quien sabe?, yo a veces creo que entre lo que percibo y la realidad hay un espacio y tiempo infinito, elástico, espacial, no se si este pensamiento es científico o espiritual, o simplemente una chorrada.
Otras veces, sin embargo, creo que mi percepción de las cosas, ni tan siquiera viene de mis sentidos, me refiero a los cinco que conocemos, sino más bien del que llamamos, el sexto sentido, la intuición, ese sentido, que cuando acierta, nos acerca a la realidad más que cualquier otra cosa.
Muchas veces nos encantaría que todo fuera blanco o negro, pero la vida no es así, hay una gama infinita de tonalidades y esto es lo que le da color.
Es como el tiempo, que importante es, estar en el momento adecuado en el sitio justo, lo mismo te puede valer para hacerte ganar una loto que para liberar una maravillosa explosión de las feromonas y las endorfinas que derivan en el deseo y el amor.
Y en esto último me quiero detener, empecé hablando de sentidos y voy a terminar hablando de la relación de estos, con los sentimientos, que levante la mano aquel, a quién no le haya dado un vuelco el corazón al ver de pronto aparecer, a la persona que desea, o que quizás no sabe que desea pero desea, o que quizás no se permite desear, después, sobre todo, como no, de desearlo más que nada.
Cuantas veces habéis mirados a los ojos de una chica/o y de pronto habéis pensado que la/o conocéis de toda la vida y en ese preciso momento habéis sentido que ese amor es para siempre y sin embargo con los años aprendes que eso únicamente es así, si aciertas.
Habéis probado a bailar cerquita una canción lenta, con dos copas y a oscuras, con una chica/o a la que deseáis, que difícil es no acabar el baile en la cama y eso no siempre es deseo.
Pero coño, la putada, es que con el tiempo he aprendido a saber cuando es verdad el deseo y el amor cuando yo no estoy involucrado, y si tienes un mínimo de sensibilidad, observarlo es sencillamente genial, brutal, casi cinematográfico, a veces también cómico, porque lo descubres antes que los protas, si lo piensas bien, es como una peli.
Hoy me permito brindar por el deseo, el amor, las endorfinas, el sexo, las vueltas que da la vida y las miles de sorpresas que deparará cuando del corazón se trate, porque no siempre el camino para encontrarse, es el camino más recto.
Este es mi pequeño homenaje a los que aman y desean, a los que están perdidos, a los que merecen un guiño cómplice, a los que están vivos porque viven deseando, lo sepan o no.